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Piel sana vs piel dañada

Una mujer cuidadosa de su piel mantiene una rutina corporal y facial que le ayudará a conservar una buena salud.

Por otro lado, aquella que descuida estos aspectos, podría afectar la salud de su piel y, como consecuencia, mermar su estado anímico.

Piel sana

Una piel femenina sana tiene una serie de características que enumeramos a continuación:

Suavidad: cuenta con una superficie tersa y limpia sin irregularidades ni asperezas.

Color: los melanocitos son aquellas células encargadas de dar pigmento a la piel, las cuales pueden cambiar con el tiempo y crear manchas oscuras o claras. En general, una piel sana muestra un color uniforme y luminosidad natural.

Firmeza: esta cualidad se debe principalmente a dos proteínas: el colágeno y la elastina, lo que le confiere estabilidad.

Hidratación: como la piel sana no es seca ni escamosa, y para mantenerla hidratada, es necesario ingerir suficiente agua y usar cremas hidratantes en la rutina diaria de limpieza.

Protección: una de sus principales funciones es resguardar a nuestro organismo de un entorno hostil, pues la piel saludable brinda una barrera contra bacterias, agentes patógenos y rayos UV.

Por lo tanto, una piel sana es agradable a la vista y al tacto, luce humectada, tonificada y definida.

Esto se puede lograr con una adecuada rutina diaria de cuidado de la piel que incluya limpieza, tonificación, hidratación, antioxidantes, foto protección, etc.

Aunado a esto, mantener una adecuada nutrición y actividad física ayudará a mejorar la salud de la piel, lo cual también desencadenará factores positivos como el aumento en la seguridad de la mujer.

Piel dañada

Por el contrario, las características de una piel descuidada o dañada son:

Aspereza: da una sensación menos agradable al tacto.

Decolorada: causada por heridas, impurezas o enrojecimientos provocados a su vez por procesos infecciosos en varias partes del cuerpo.

En caso de presentar una coloración uniforme, esta suele ser más opaca que la de la tez de la persona.

Flácida: no tiene el mismo turgor que una piel sana, además de tornarse flácida y frágil. Como la cantidad de elastina y colágeno disminuye considerablemente, suelen aparecer bolsas en los párpados.

Deshidratada: esta es una condición que evidencia la falta de agua en el organismo, al encontrarse bajo niveles de estrés importantes o condiciones de salud desfavorables.

Indefensa: una piel insana resulta más vulnerable a agentes externos dañinos como virus, bacterias y rayos UV, ya que, al ser más frágil y seca, se lesiona con más facilidad.

Es así como podemos concluir que una persona que descuida su piel, también lo hace con su salud e imagen. Asimismo, puede afectar en su estado anímico y rendimiento, por lo que cuidar la piel resulta de vital importancia ya que esto nos traerá muchos beneficios.